Características generales
Internado Calasanz Villacarriedo
Un hogar para aprender, crecer y convivir
Desde hace más de 280 años, el Colegio Calasanz de Villacarriedo acompaña a generaciones de alumnos y familias, manteniendo viva una misión educativa basada en la cercanía, la formación integral y el acompañamiento personal. Hoy, nuestro internado abre sus puertas a alumnos de Cantabria, de cualquier lugar de España y también de otros países, ofreciendo una experiencia educativa y humana que va mucho más allá de las aulas.
Una historia que nos une a las familias
Ser parte del Calasanz de Villacarriedo significa formar parte de una historia educativa con más de dos siglos y medio de recorrido. Durante todo este tiempo, generaciones de alumnos han encontrado aquí un lugar para aprender, convivir y crecer.
Esta trayectoria nos permite combinar la riqueza de nuestra tradición con una mirada abierta al futuro. El carácter escolapio, que inspira nuestro proyecto educativo y que compartimos como parte de la Provincia Betania, pone en el centro a cada alumno, acompañándolo en su desarrollo académico, personal, social y humano, siempre bajo un carisma cristiano católico.
Un entorno privilegiado para crecer
El colegio se encuentra en Villacarriedo, en pleno corazón de los Valles Pasiegos, un entorno natural excepcional que ofrece a nuestros alumnos un espacio tranquilo, seguro y lleno de posibilidades.
La naturaleza forma parte de la experiencia del internado: el contacto con el entorno, las actividades al aire libre y la vida en un ambiente rural favorecen el equilibrio, la convivencia y el desarrollo personal.
Al mismo tiempo, Villacarriedo cuenta con buenas comunicaciones y un fácil acceso, lo que permite que las familias puedan mantener una relación cercana con el colegio, tanto si viven en Cantabria como si proceden de otras comunidades autónomas o de otros países.
Un internado que se siente como una familia
Nuestro internado es, ante todo, una comunidad. Queremos que cada alumno encuentre aquí un lugar en el que se sienta acogido, conocido y acompañado.
La convivencia es una parte esencial de nuestra propuesta. Compartir el día a día con compañeros de diferentes edades, procedencias y culturas ayuda a desarrollar valores como el respeto, la responsabilidad, la empatía, la autonomía y la capacidad de convivir con los demás.
Porque educar también significa aprender a escuchar, ayudar, compartir y descubrir que cada persona tiene algo que aportar. Buscamos crear un ambiente cercano y familiar en el que nuestros alumnos puedan sentirse en casa mientras crecen y se preparan para su futuro.
Estudio, acompañamiento y tiempo para disfrutar
La vida en el internado combina el estudio con el descanso, el deporte, el ocio y las relaciones personales.
Los alumnos cuentan con horas de estudio dirigido, en las que reciben acompañamiento y supervisión para organizar su trabajo, adquirir hábitos de estudio y desarrollar progresivamente su autonomía. De este modo, el internado se convierte también en un espacio que ayuda a cada alumno a mejorar su rendimiento y a afrontar sus responsabilidades con confianza.
Además, las actividades extraescolares, deportivas, culturales y de ocio completan la jornada y permiten que cada alumno descubra nuevas aficiones, desarrolle sus talentos y disfrute de su tiempo libre junto a sus compañeros.
Una experiencia abierta al mundo
Nuestro internado acoge a alumnos con historias, culturas y procedencias diversas. Esa diversidad es una riqueza que forma parte de nuestra manera de entender la educación.
Queremos que cualquier familia, venga de donde venga, encuentre en Villacarriedo un lugar en el que confiar la educación y el crecimiento de sus hijos. Una comunidad en la que tradición y futuro, aprendizaje y convivencia, estudio y vida se unen para ofrecer una experiencia educativa completa.
Más de 280 años educando. Una comunidad para toda la vida.
En el Colegio Calasanz de Villacarriedo, el internado no es solamente un lugar donde vivir durante el curso. Es una oportunidad para aprender, hacer amigos, ganar autonomía, descubrir nuevas experiencias y crecer como persona, acompañado por una comunidad educativa que lleva más de 280 años poniendo a los alumnos y a las familias en el centro.
Internado Calasanz Villacarriedo: un colegio, una comunidad, una familia.















