Nuestro día a día
¿Cómo es la vida en nuestro internado?
Un día para aprender, convivir, disfrutar y crecer
Vivir en el internado del Colegio Calasanz de Villacarriedo significa compartir mucho más que un espacio. Significa formar parte de una comunidad en la que cada día tiene sus propios momentos de estudio, convivencia, deporte, descanso y ocio.
La vida de nuestros alumnos se organiza de manera diferente según se trate de días lectivos, fines de semana o días festivos, buscando siempre un equilibrio que les permita cumplir con sus responsabilidades académicas y, al mismo tiempo, disfrutar de su tiempo libre y de la convivencia con sus compañeros.
Un día lectivo en el internado
Durante la semana, la organización del día gira en torno a las clases y al estudio, pero también reservamos espacios para el deporte, las actividades extraescolares y el tiempo compartido.
8:15 | Comienza el día
Nos levantamos y comienza el momento de aseo personal y organización de las habitaciones. Aprender a cuidar el espacio propio y compartir las responsabilidades del día a día forma también parte de nuestra propuesta educativa.
8:45 | Desayuno
Comenzamos la mañana juntos con el desayuno, un primer momento de encuentro antes de iniciar la jornada escolar.
9:45 – 17:00 | Jornada escolar
Los alumnos se incorporan a sus clases y desarrollan su jornada académica. A lo largo del día, el aprendizaje se combina con los momentos de descanso y convivencia propios de la vida escolar.
A las 17:00, llega el momento de la merienda, una pequeña pausa antes de comenzar las actividades de la tarde.
17:15 | Deporte y actividades extraescolares
Después de la merienda comienza el tiempo dedicado a deportes y actividades extraescolares. Es un momento para moverse, disfrutar, descubrir nuevas aficiones y compartir experiencias con los compañeros.
18:20 | Ducha y tiempo personal
Después de las actividades, llega el momento de la ducha y el aseo personal, preparando el cuerpo y la mente para la última parte de la jornada.
18:45 – 20:30 | Estudio dirigido
El estudio dirigido es uno de los momentos importantes del día. En un ambiente tranquilo y acompañado, los alumnos realizan sus tareas, preparan exámenes y organizan su trabajo.
Este espacio busca ayudarles a adquirir progresivamente hábitos de estudio, responsabilidad y autonomía, contando con el acompañamiento necesario para afrontar sus obligaciones académicas.
20:30 | Cena
Nos reunimos para cenar y compartir el final de la jornada académica.
21:15 – 22:30 | Tiempo libre y convivencia
Después de la cena llega uno de los momentos más esperados del día: tiempo libre para estar juntos.
Conversar, jugar, compartir experiencias, reírse, descansar o simplemente disfrutar de la compañía de los demás. Son momentos aparentemente sencillos, pero fundamentales para crear vínculos y hacer del internado una verdadera comunidad.
22:30 | Descanso
Llega la hora de apagar las luces y descansar. Después de un día intenso, el sueño y el descanso son también parte esencial de una buena educación.
¿Y los fines de semana?
Los fines de semana y los días festivos tienen un ritmo diferente. El horario se hace más flexible y permite disfrutar de experiencias que durante la semana no tienen cabida.
El objetivo es combinar el estudio y las responsabilidades con el ocio y la convivencia, dando a los alumnos tiempo para descansar y disfrutar.
Son días para compartir con los compañeros, realizar actividades, salir a Villacarriedo, pasear y conocer el entorno, participar en propuestas de ocio o, cuando las circunstancias lo permiten, disfrutar de visitas y momentos con sus familias.
También hay tiempo para actividades más relajadas dentro del propio internado: una sesión de cine compartido, partidas de videojuegos, futbolín, juegos de mesa, deporte, conversaciones y muchas de esas pequeñas experiencias que terminan convirtiéndose en recuerdos importantes.
Una rutina que educa
La organización del internado busca que cada alumno encuentre un equilibrio entre estudio y ocio, autonomía y acompañamiento, responsabilidad y diversión.
Cada momento tiene su sentido: levantarse y ordenar, acudir a clase, hacer deporte, estudiar, compartir una comida, disfrutar con los compañeros y descansar.
Así, poco a poco, nuestros alumnos aprenden a organizar su tiempo, asumir responsabilidades, convivir con los demás y disfrutar de una experiencia que les ayuda a crecer tanto académica como personalmente.
Porque en Calasanz, vivir juntos también es aprender juntos.















